sábado, 31 de julho de 2010

Dios es la Verdad.

Jesús
Cuando su alma está privada de amor, ella no puede ser feliz, ella no recibe ningún alimento. Si ella no es feliz, ustedes no pueden serlo tampoco; el alma es su vida. Hijos míos, si ustedes no la alimentan, no pueden ser amor para ustedes ni para su prójimo. Yo soy el Alimento de su alma. Sin mí en su cotidiano, no podrán conocer el amor.

Y sus hijos, ¡ellos están tan pequeños! Desde su infancia, ustedes comienzan a contarles historias que están escritas a partir de la imaginación. La imaginación es una facultad del pensamiento que inventa historias irreales. Hijos míos, yo no digo que todo es malo en las historias. Cuando son contadas con el fin de hacerles comprender su conducta, eso les va a ayudar a comportarse bien.

¡Pero, cuidado! Cuando, en la vida de sus hijos, no hay lugar que para escenas inventadas, esto les demuestra que también ellos no pueden estar en la verdad. Un día, si ellos se comportan mal, podrían, a su antojo, inventarse historias que los disculparían. Si las historias son hechas a partir de las falsedades, como la de los hechiceros, los monstruos, las hadas, las brujerías, etc., que estos personajes en las historias sean buenos o malos, todo esto les perjudica. El mundo de la magia es falso. Ustedes les muestran que deben vivir en el bien y los ponen en contacto con el mal. Ustedes que quieren que ellos crezcan teniendo buenos valores, ¿no es lo contrario al decirles que el mundo de la magia es maravilloso?

Hijos míos, es cuando están jóvenes que es importante enseñarles que ellos son amor y que el amor es Dios. Yo los amo, hijos míos. Les hablo por medio de estos escritos para advertirles que no es bueno educar a sus hijos con estos errores, esto los aleja del amor de Dios. Si ellos no están instruidos de los peligros que hacen estos errores a su alma, ellos estarán bajo su influencia pues en el mundo de la magia no hay lugar para Dios.

Sólo Dios da el amor que alimenta el alma. Dios es la Verdad. Él es la Fe. Dios no es imaginario. Él es el Creador de todo lo que existe. Él vive en cada uno de ustedes. Él es la Vida. Su soplo de vida está en ustedes. Ustedes viven porque Dios lo quiere. Él está en todas partes. Él no está en esos errores que entorpecen a los hijos y los llevan a un mundo falso en que todo es permitido hasta pensar que pueden obtener todo lo que quieran.

Ustedes son mis hijos. Yo soy quien les ha dado mi soplo. Satanás lo sabe. Él quiere destruirlos incitándoles a hacer lo que les place sin ocuparse de mí, su Dios. Él se deja ignorar y, por sus diabólicas artimañas, los dirige con el único objeto de llevarlos a la muerte eterna.

¡Miren! Ustedes creen que, por su pensamiento, pueden regenerar su cuerpo en energía. Ustedes consideran la naturaleza como fuente de energía que les envía ondas de energía positiva. Ustedes creen que tienen ese poder en ustedes mismos. Ustedes están convencidos que, en todo a su alrededor, hay energía que proviene de todo lo que es vida. Ustedes creen que eso produce un poder de energía universal y, en consecuencia, deducen que pueden por su solo pensamiento, hacer entrar en ustedes esta energía. Así pretenden tener un poder.

Hijos míos, un mundo desconocido de ustedes vive alrededor de ustedes: es el mundo de Satanás. Él es tan poderoso que puede hacer hacerles cosas que los harán creer que ustedes tienen un poder en su subconsciente, llegando a hacer actos que los hace creer que tienen un poder. Hijos míos, este mundo existe; es peligroso de dejar a Satanás y sus acólitos servirse de ustedes. Cuando ustedes pretenden tener la posibilidad, por medio de su subconsciente, de concentrar la energía para sanarse o sanar a los otros, esto abre una puerta a Satanás que se burla de ustedes. Él entra en sus vidas y mete el desorden.

Su “yo” es una apertura al egocentrismo, al orgullo del yo. Sí, hijos míos, cuando ustedes llegan a tomarse por dioses, esto demuestra que están muy creídos de ustedes mismos. Así, resulta el orgullo. Mis pequeños, ¿saben ustedes que hacen la misma cosa que todos estos hijos que dicen no tener necesidad de Dios? Entregándose a esas prácticas, ustedes prueban que son capaces de darse energía o de darla a los otros. Esto desarrolla en ustedes un complejo de superioridad que les demuestra que no tienen necesidad de pedirme las gracias.

Yo soy el Creador. Yo soy su Dios de Amor. Si ustedes me rechazan, ¿qué van a hacer cuando estén ante mí, ustedes que no me pidieron nada? ¿Estarán contentos ante mí, sabiendo que me hicieron a un lado por orgullo? Yo, que los amo, tengo tantas gracias a darles. Cuando ustedes no me piden las gracias, su alma no las aprovecha. Las gracias son necesarias para su cuerpo. Sólo yo puedo alimentar su alma con las gracias de amor. Si su alma está con salud, es ella que alimentará su cuerpo para que ustedes estén bien en su interior.


Fuente: Amor para todos los míos, Jesús Volumen 2, mensaje n° 176, (parte). Por La hija del sí a Jesús, Les Éditions FJ Libro editado (en francés) en Sherbrooke, Canadá, versión traducida al español por Sabino y Sulema Alas.